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El ministro británico de Asuntos Exteriores, Jack Straw, ha admitido que será "muy difícil" para su Gobierno participar en una guerra contra Irak sin el apoyo mayoritario de la opinión pública del Reino Unido. "De verdad, es muy difícil en esas circunstancias", ha reconocido Straw, después de que un millón de personas protestasen el pasado sábado en el centro de Londres contra un conflicto en el golfo Pérsico, en la mayor manifestación pacifista de la historia de esta ciudad. El Gobierno tiene una "razón moral" "Obviamente, es más honrado para los gobiernos llevar a un país a la guerra si, de forma palpable, tiene a todo el pueblo a su favor", ha afirmado el jefe de la diplomacia británica en declaraciones a la cadena de radio de la BBC. Sin embargo, el titular del Foreign Office ha asegurado que su Gobierno no apoyaría una intervención militar contra el presidente iraquí, Sadam Husein, si no tuviese una "razón moral" para adoptar esa decisión. Primero la amenaza y después la fuerza Straw ha vuelto a advertir de la necesidad de usar la fuerza para garantizar el cumplimiento de las demandas de la ONU y obligar a Sadam a deponer sus armas de destrucción masiva. "Un principio básico de las Naciones Unidas, desde su fundación en 1945, es que hay momentos en los que se tienen que respaldar la decisiones de la ONU, con la amenaza creíble de la fuerza, en primer lugar, y después con la propia fuerza", ha explicado. La consecuencia de la guerra serán "las mejores" "Si hemos de emprender acciones militares, lo haremos, no sólo por los argumentos morales, sino porque las consecuencias de una intervención bélica serán las mejores para la gente en general". Straw ha hecho estos comentarios antes de la cumbre extraordinaria de la Unión Europea sobre Irak, que se celebra en Bruselas, y en la que el Reino Unido intentará convencer a sus socios europeos --sobre todo a Francia-- de que no hay que descartar la opción de la guerra. Fuente: www.elperiodico.es |
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