El Gobierno ofreció en diciembre de 1997 una 'donación' a Irak a cambio de un contrato petrolero
El Gobierno no siempre ha considerado al presidente de Irak, Sadam Husein, una amenaza para el mundo. España estaba dispuesta a pagar a Bagdad 'una cantidad a definir' si se le otorgaba a Repsol la concesión del campo de Nasiriya. La propuesta se hizo un mes después de la expulsión de los inspectores de la ONU y cuando Bagdad había violado 12 resoluciones.
La oferta del dinero público español no fue concretada al no firmarse el contrato y el destino era financiar algún programa de infraestructuras en Irak. El gesto se produjo en diciembre de 1997, en una época en la que el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) había emitido ya hasta 12 resoluciones condenatorias.
En aquella época, la comunidad internacional hacía duras declaraciones contra la República de Irak, pero nadie quería quedar fuera de la carrera del negocio petrolífero. La negociación de Repsol tomó cuerpo precisamente en plena crisis entonces de los inspectores.