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Contra la guerra, más que nunca


España entera vivió ayer la mayor movilización de su historia, y Barcelona, con un millón muy largo de manifestantes se convirtió en la capital mundial de la paz. Cerca de cuatro millones de personas se echaron ayer a la calle en 56 ciudades españolas. La marea humana contra la guerra hizo inútiles los cálculos. Nunca antes de ayer ninguna otra causa había sumado tantas voluntades, por lo que difícilmente después del día 15 de febrero el Gobierno español podrá desentenderse de la voz de la calle.

Mientras ríos de gente marchaban en las calles españolas coreando consignas contra la guerra, el presidente del Gobierno, José María Aznar, conversaba por teléfono con el presidente francés, Jacques Chirac, y el mexicano, Vicente Fox, así como con los primeros ministros de Dinamarca y Canadá. Las movilizaciones fueron multitudinarias en todo el planeta, pero registraron una mayor participación en los países cuyos gobiernos han apoyado los criterios de la Administración Bush. Sin duda ese fenómeno va a influir en la administración política del conflicto en las próximas semanas. El propio presidente Aznar matizó la dura posición expresada por la ministra Ana Palacio en la última sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, e hizo hincapié en el cumplimiento de las resolución 1441 y en la necesidad de evitar cualquier acción militar mientras no lo autorice una nueva resolución de la ONU.

Efectivamente, la movilización de ayer supone una presión extraordinaria sobre el Ejecutivo. En Madrid y en Barcelona los manifestantes superaron el millón. Hubo moviizaciones significativas en ciudades como Oviedo, con 120.000 manifestantes. En Valencia fueron 150.000, y en Sevilla, otros tantos. En Zaragoza hubo 200.000 manifestantes, más que en cualquiera de las sentidas manifestaciones contra el plan hidrológico.

En Galicia, las manifestaciones no alcanzaron las protestas por la catástrofe del petrolero “Prestige”, pero sólo en Vigo salieron 100.000 personas a decir “no a la guerra”.

La presión al Gobierno de Aznar es mayor por cuanto buena parte de los manifestantes exigieron con gritos y consignas un cambio de posición del Ejecutivo. El desafío lo plantea el grado de unanimidad en la opinión pública. Los líderes políticos de la oposición estaban al frente de las manifestaciones, pero su presencia resultó bastante anecdótica, ante el protagonismo adquirido por la sociedad civil, entidades cívicas, asociaciones de padres, grupos escolares y organizaciones religiosas.

Aun así, desde el punto de vista de la confrontación política entre partidos, también tendrá su repercusión el hecho de que el principal partido de la oposición, el PSOE, se colocara al frente de la mayor protesta desde la transición.

El secretario general socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, declaró ayer que, “con el éxito de esta manifestación, el presidente del Gobierno está obligado a cambiar de postura, tiene que rectificar y reconocer que se ha equivocado apoyando a Estados Unidos ”.

Gaspar Llamazares valoró la movilización contra la guerra como “una censura al Gobierno” y “un referéndum social” contra la guerra. En Catalunya se movilizó también ayer más gente contra la guerra que en ninguna otra comunidad autónoma, coincidiendo con el elevado grado de consenso social y político contrario a la guerra. La asistencia de manifestantes ayer sólo fue comparable a la manifestación del 11 de septiembre de 1977, cuando los catalanes salieron en masa a reinvindicar su derecho al autogobierno.

No había duda, ayer también se expresó la mayoría social, que en el ámbito político representaron todos los partidos, con la única excepción del PP. El conseller en cap de la Generalitat, Artur Mas, valoró el “éxito abrumador” de la convocatoria, en el sentido de que “Catalunya tenía necesidad de dirigirse al mundo y expresar como país su oposición a la guerra”. El secretario general de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, subrayó que “esto es un mensaje inequívoco al Gobierno”.

El líder socialista señaló que “esta manifestación, que es la mayor de la historia, mayor que la de 1977 y seguramente la mayor del mundo, demuestra la madurez del pueblo catalán”, y lamentó que el president de la Generalitat, Jordi Pujol, no se incorporara a la marcha.

Josep Lluís Carod-Rovira, de ERC, se mostró convencido de que “Aznar y Bush no podrán pasar por alto esta respuesta democrática”, y Joan Saura, de ICV, exigió a Aznar una rectificación inmediata.

Fuente: www.lavanguardia.es
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