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A Estados Unidos no le ha quedado más remedio que admitir que son falsas algunas de las pruebas que ha usado repetidamente para acusar a Irak de mantener ambiciones nucleares. El secretario de Estado, Colin Powell, tuvo que rendirse a la evidencia después de que el director de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, Mohamed el Baradei, aseguró, el pasado viernes en la ONU, que "los documentos que formaron la base para los informes de transacciones de uranio entre Irak y Nigeria no son auténticos". Ahora bien, si alguien esperaba un sentido mea culpa de Powell, puede seguir esperando. "Era la información que teníamos. La facilitamos. Si esa información no es correcta, bueno", se limitó a decir el domingo secretario de Estado en la NBC. Prefirió insistir en sus sospechas de que "el caso sobre los tubos de aluminio sigue abierto". BLAIR Y BUSH Los documentos a los que negó credibilidad El Baradei fueron dados a conocer en primer lugar por Tony Blair, en setiembre, y también fueron citados por George Bush en su discurso sobre el estado de la unión. A partir de supuestas cartas entre agentes iraquís y funcionarios nigerianos, los documentos trataban de probar que Irak, hace un par de años, intentó comprar uranio al país africano cuando no tenía ningún programa nuclear civil que justificara su uso. El problema es que las cartas incluían nombres y cargos que no coinciden con las personas que los ocupaban cuando supuestamente fueron escritas. "Hicimos muchas comparaciones con documentos originales (...). Empleamos técnicas termo-forenses y llegamos a la conclusión de que no eran auténticos", explicó en la cadena CNN El Baradei, que quiso dejar claro que no se ponía en duda la buena fe de EEUU al compartir las pruebas falsas. REACCIÓN DEFENSIVA Pese a las palabras del inspector, Washington reaccionó a la defensiva. La asesora de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, tampoco quiso admitir completamente su error. En la cadena ABC, Rice recordó: "La AIEA no detectó el programa (nuclear de Irak) en 1991, ni en 1995, ni en 1998. Las observaciones (de El Baradei) parecían establecer conclusiones acerca de que Irak no ha restablecido su programa, pero hay que tener cuidado con esas conclusiones, en especial en un país totalitario", añadió. Fuente: www.elperiodico.es |
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