| ||
|
La ciudadanía española está mayoritariamente en contra de una guerra en Irak, más aún si ésta es decidida unilateralmente por el Gobierno de EEUU. Resulta inmoral hacer sufrir más a un pueblo castigado por diez años de embargo, cuyos efectos han recaído sobre millones de inocentes, y sometido a un régimen dictatorial. No es justa una guerra que se presenta como único medio para acabar con las armas de destrucción masiva que los inspectores de Naciones Unidas no han encontrado hasta el momento, o para restablecer la democracia, pero que, en realidad, pretende garantizar el control del petróleo y reordenar una región en función de los intereses económicos y políticos de EEUU. Creemos que una solución política y no violenta debe ser negociada en el marco de las Naciones Unidas. La comunidad internacional y sus legítimos organismos representativos deben actuar siempre basados en criterios claros y sin rastro alguno de oportunismo político o económico. Igualmente, no podemos permitir que la comunidad internacional sea mantenida en calidad de rehén de un solo Estado. Estamos firmemente convencidos del papel que la ONU debe ejercer como instrumento fundamental para regular las relaciones y conflictos entre Estados. La Organización de Naciones Unidas no debe ser sólo la encargada de decidir el uso legal de la fuerza, sino que, ante todo, debe ser garante de la paz. Reforzar su credibilidad nos lleva a reclamar la aplicación de todas sus resoluciones, también las referidas a Palestina, Israel y al Sahara Occidental. Es insostenible, desde un punto de vista político y moral, que haya distintos criterios a la hora de exigir el cumplimiento de las resoluciones de las Naciones Unidas. Expresamos nuestra oposición a cualquier acción militar unilateral y creemos que avalar un ataque preventivo no estaría en concordancia con el Derecho Internacional, no ayudaría a combatir el terrorismo internacional y puede, sin embargo, llevar a una crisis más profunda, involucrando a otros países de Oriente Medio. En cualquier caso, la paz y la seguridad del mundo estarían gravemente amenazadas. La ciudadanía se opone a que España se implique en el conflicto colaborando necesariamente en el ataque a Irak, mucho más aún si es comprometiendo recursos humanos y materiales. La subordinación del Gobierno español a la Administración Bush, rechazable en sí misma, hace un flaco favor a la Europa que queremos construir y a los valores que representa. Rompe y debilita una política exterior europea común hoy más que nunca necesaria. Porque esta guerra no es justa y carece de legitimidad, porque contribuye a reforzar el autoritarismo y erosiona nuestros derechos y libertades, la implicación española es inaceptable. Por último, expresamos nuestra solidaridad y apoyo con aquellas fuerzas que luchan por un cambio democrático y pacífico en Irak. Denunciamos el papel que se pretende asignar a las organizaciones humanitarias que, tras haber sido ignoradas durante todo el proceso, silenciando sus críticas y demandas, están siendo ya reclamadas para participar en la ayuda humanitaria que se prepara para paliar los previsibles desastres tras la devastación bélica. Si no paramos la guerra podríamos encontrarnos ante uno de los mayores éxodos de refugiados de la historia, no sólamente de ciudadanos iraquís sino incluso de habitantes de los países limítrofes que se verán igualmente afectados por el conflicto y el posterior cambio del estatu quo de la región, y en especial ante un éxodo masivo de ciudadanos palestinos deportados de los territorios ocupados. Únicamente sabemos que el ACNUR habla de más de 600.000 refugiados en los primeros días de conflicto. Llamamos a todos y a todas los ciudadanos y ciudadanas a que manifiesten su repulsa a la guerra y su rotunda oposición al respaldo del Gobierno a la política belicista de la Administración Bush, participando en toda España en las manifestaciones que se han convocado el 15 de febrero, junto con muchos millones de ciudadanos y ciudadanas europeos que lo harán en la Jornada Europea por la Paz, y en cuantas movilizaciones se convoquen de forma unitaria. Además como muestra de rechazo a la guerra, invitamos a todos y todas los ciudadanos y ciudadanas a que participen en la actividad denominada "balcones por la paz", colgando de cada balcón o ventana una sábana blanca. Por muy decidida que esté, esta guerra se debe parar. Fuente: www.elperiodico.es |
|