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El presidente del Gobierno, José María Aznar, ha afirmado que respeta y comparte los "deseos de paz de los españoles", el "no a la guerra", pero todo esto, afirma, "no basta para evitar el conflicto con el régimen de Irak". Estas declaraciones las ha hecho Aznar después de que más de tres millones de españoles dijeran ‘no a la guerra’ en las 55 manifestaciones que se celebraron por todo el país. Aznar desea que los españoles comprendan que está actuando con responsabilidad y por el interés nacional. El jefe del Ejecutivo, en una entrevista que publicó hoy ABC, al referirse a las movilizaciones contra la guerra subraya que "vivimos en países en los que son posibles estas manifestaciones, lo que no ocurre en otros lugares del mundo", y tras puntualizar que "por fortuna todavía no hay ninguna guerra", asegura: "seguiremos trabajando por la paz y la seguridad de todos". "Aún hay tiempo -dice Aznar-. Hacemos todos los esfuerzos para una solución pacífica de la situación. Tenemos que mantener un alto grado de unidad y firmeza para poder conseguirlo. La responsabilidad es de Sadam Husein. A nadie puede gustarle un conflicto bélico. A mí tampoco". Por eso, declara, "hago todo lo que puedo para evitarlo", pero la cuestión es "si Sadam se obstina en conservar las armas de destrucción masiva que posee". Al ser preguntado sobre si Estados Unidos ha sabido explicar los motivos de una intervención en Irak reconoce: "Seguro que todo se puede explicar mejor. Pero lo relevante es que todos comprendamos la importancia de que las resoluciones de la Naciones Unidas sean respetadas, así como combatir el terrorismo en todas sus formas. La peor opción es la impunidad". Sobre las relaciones Europa y América Aznar precisa que "los europeos y los norteamericanos nos necesitamos más de lo que creemos" y, tras comentar que las "discrepancias" entre los "socios europeos no son esenciales" y que en la OTAN "el compromiso de los Aliados con el Tratado de Washington está fuera de toda duda", recuerda que "los españoles tenemos un papel que desempeñar en las relaciones internacionales". "Debemos acostumbrarnos a dar opiniones propias, a defender nuestros intereses, a no dejarnos intimidar", señala. "Nuestro problema es el terrorismo, y acudimos a nuestros socios y aliados para pedirles ayuda. De la misma manera debemos estar junto a nuestros socios y aliados cuando nos lo piden". Y precisa: "El presidente Bush en su visita a España manifestó un compromiso político claro de apoyo y solidaridad con España en nuestra lucha contra el terrorismo, que ha cumplido". Al igual, refiere, hace Francia en la misma materia y cuya "colaboración", "actitud" y "acción son muy estrechas, muy importantes", porque "estamos más integrados en Europa que nunca, formamos parte del euro, de todos los núcleos de mayor integración europea." "Lo que falta, considera Aznar, son actitudes constructivas por parte de la oposición, el partido socialista", al que el presidente del Gobierno achaca su "contradicción evidente", ya que "la crisis que vivimos hoy con Irak es una mera continuación de la guerra del Golfo en la que España participó" cuando los socialistas estaban en el Gobierno. Rato defiende la firmeza del Gobierno Por su parte, el vicepresidente y ministro de Economía, Rodrigo Rato, cree que "se mantiene más la paz con una postura clara y firme, como la del Gobierno, que dando bandazos políticos" y considera que "a lo que está reaccionando Sadam Husein es a la determinación internacional". Por eso, según señala Rato en una entrevista que publica hoy el diario "El País", el Gobierno es partidario "de la máxima firmeza internacional como única alternativa a la guerra" ya que "en los últimos siete días hemos visto claramente que la presión internacional está funcionando". El vicepresidente segundo sostiene que el Gobierno no quiere que haya conflicto pero se muestra convencido de que "es imprescindible que Sadam Husein no sea un riesgo" tras lo cual subraya que "el terrorismo internacional es una prioridad de España". Asegura que la opinión pública "va a valorar que este Gobierno está en una posición transparente, activa, para que no haya conflicto" e indica que "la única manera de que no haya conflicto es que Sadam Husein diga que se ha desarmado y sólo lo va a hacer si no le queda más remedio". Rato dice entender "que la gente no quiera ningún conflicto" y comprende las reacciones de "los jóvenes en nuestros actos, las de los artistas en las galas de cine, las de la población". En opinión del ministro de Economía, "el pueblo español va a agradecer tener un Gobierno que le está diciendo todo el tiempo las mismas cosas, independientemente de que no le guste la guerra y de que se manifieste contra la guerra". "Me parece lo lógico. Yo estaría preocupado y asustado si las manifestaciones fueran a favor de la guerra o incluso si no hubiera manifestaciones. La gente hace bien en exigir la paz", apostilla. Agrega que "España no tiene ningún interés en este conflicto con Irak" y que "si Sadam Husein deja de tener armas de destrucción masiva o si demuestra que las ha destruido todas, no veo por qué tiene que haber intervención militar". Rodrigo Rato destaca que "la OTAN, el vínculo atlántico y las relaciones con Estados Unidos forman una parte central de nuestra política de seguridad" y resalta que en la Alianza Atlántica "quince de dieciocho gobiernos europeos están con Estados Unidos". El vicepresidente económico explica que a principios del verano pasado el Gobierno estaba informado "de la decisión firme de Estados Unidos de obligar a Irak a desarmarse" y que España vio claro que "había un problema de seguridad" y recuerda que "en Kosovo, la Alianza Atlántica intervino y no pareció sentirse muy limitada por la falta de resolución del Consejo de Seguridad". Rajoy y otros El vicepresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, manifestó que comprende el sentimiento de los ciudadanos que se movilizaron en contra de la guerra, porque "expresan una convicción que yo comparto" y ejercen "un derecho constitucional básico". El secretario ejecutivo de Relaciones Internacionales del PP, Jorge Moragas, consideró que en estas manifestaciones existe un aprovechamiento de los buenos sentimientos pacíficos de los ciudadanos, y acusó al líder socialista José Luis Rodríguez Zapatero de moverse por "intereses espurios". Por su parte, el ministro de Ciencia y Tecnología, Josep Piqué, acusó a CiU y al PSC de "manipular los sentimientos de las personas de buena fe que están en la manifestación" contra la guerra en Irak. Escuchar la voz de la calle Sin embargo, diversos dirigentes políticos y sindicales, así como numerosos artistas expresaron, junto a los más de tres millones de españoles que participaron en las manifestaciones celebradas ayer, la necesidad de que no haya guerra contra Irak. El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, pidió al presidente del Gobierno, José María Aznar, que atienda al "ejemplo de responsabilidad y civismo" del pueblo español y rectifique su apoyo a la guerra, y que escuche la voz de la sociedad y de la "inmensa mayoría de los que defendemos la paz". El presidente de Castilla-La Mancha José Bono dijo que el Gobierno, si va a la guerra, no será con nosotros y agregó que si el ataque se produce en contra de las Naciones Unidas, "estaríamos asistiendo a una guerra ilícita, injusta e ilegal". El presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves comentó que Aznar, "debería tomar nota" del "clamor masivo" de los ciudadanos en contra del conflicto bélico y que las manifestaciones convocadas en España demuestran que la "inmensa mayoría de los ciudadanos" rechazan la guerra". Gaspar Llamazares, coordinador general de IU, consideró que esta guerra preventiva será un suicidio político si Aznar no escucha y no rectifica su política. El portavoz del PSOE en el Congreso de los Diputados, Jesús Caldera, aseguró que los posibles sucesores de José María Aznar deberían desmarcarse del presidente del Ejecutivo, si quieren demostrar que están en contra de la guerra. El secretario general de los socialistas vascos, Patxi López, explicó que la guerra nos llevará a una crisis más profunda en la que la paz y seguridad del mundo estarán gravemente amenazadas. Para el líder del PSC, Pasqual Maragall, la marcha "no tiene precedentes en Cataluña" y la ha comparado a las manifestaciones pacifistas contra las dos guerras mundiales. Los secretarios generales de UGT y CC.OO, Cándido Méndez y José María Fidalgo, respectivamente, manifestaron que con este acto era posible parar la guerra y dijeron que están en contra de una guerra preventiva que "podría tener unas consecuencias terribles que nadie ha evaluado". Fuente: www.terra.es |
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