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Incongruencia de EstadoClausewitz dijo una vez que la guerra es la continuación de la diplomacia por otros medios. Supongo que en estos días que corren habría que redefinir todos los paradigmas en cuanto a este tema. Algún día leeremos en los libros especializados y en los anales de la Historia algo acerca de estos cambios en el mundo, de cómo la guerra ya no es ni diplomacia, sino instrumento fácil y gratuito para alcanzar propósitos más ilegítimos que lo contrario. Pero también hay una parte realista que me dice que la Historia la escriben los vencedores, y que ser vencedor no tiene por qué ser sinónimo de ser veraz o justo. Con esto y todo asistimos hoy a la crónica de una guerra anunciada que ha dividido mucho a los ciudadanos de Europa y del mundo. Sin duda los atentados del 11S marcaron un punto de inflexión histórico en las relaciones internacionales y en el modo de reinar del imperio de nuestros tiempos. Hagamos un poco de memoria: Cuando, tras haber permanecido escondido durante días, George W. Bush salió de su escondite a dar la cara, se vistió con los colores de su bandera y aquellos de la defensa de las libertades en el mundo. La máxima era que había que combatir toda forma de terrorismo allí donde ésta se ocultara, gestara o fomentara, cosa loable y legítima hasta que descubrimos que antes del 11S también había terrorismo. Esto nos lleva a la primera conclusión: Es Estados Unidos quien escribe la historia del mundo, pero sólo cuando los eventos le afectan a él. ¿No vemos aquí un ligero desequilibrio? ¿No es desproporcionado de una nación escriba los destino del planeta sin que nadie siquiera diga "esta boca es mía"?Bien, entonces llegó la cruzada antiterrorista (más bien venganza al más puro estilo far west) por Afganistán. A nadie le cabe duda de que los talibanes sí que estaban relacionados con Al Qaeda, y de que era necesario erradicar un cáncer humano que denigraba a las personas por sistema... Y entonces llegó la desinformación. ¿Alguien cree que la guerra allí se ha terminado? No. De hecho se están produciendo los combates más cruentos entre marines y bolsas de integristas ocultas en las montañas cercanas a Kandahar y otras localidades. Pero volvamos a la desinformación, ese arma que tan eficazmente emplearon los genios de la propaganda del Tercer Reich y las potencias Aliadas en la Segunda Guerra Mundial. De repente, el presidente-emperador-semidios Bush halla que su cargo se ve legitimado por ese medio típico de los países que han de reafirmar su razón de ser cada cierto tiempo: El enemigo externo, esa abstracta figura que suele reunir al rebaño alrededor de su líder. Una vez domado el país más difícil del mundo (Afganistán, con sus recursos mineros y su potencial energético en gas) había que mantener funcionando el motor del Tío Sam: la maquinaria bélica. Y esto nos lleva a la amenaza iraquí. Analicemos lo dicho hasta ahora, a saber, que Sadam Hussein es un dictador peligroso que posee armas de destrucción masiva y es un peligro para la libertad y la seguridad mundial. Pase, pero ¿no se inició esta cruzada para cazar a los terroristas del mundo? No nos engañemos, pues movimientos como Al Qaeda son intrínsecamente antagónicos de regímenes laicos como el de Irak, pues entre otras obras censurables, se crearon para derrocar líderes y sustituirlos por otros más radicales en el credo. Irak tiene armas de destrucción, cierto, pero que alguien se pregunte quién se las vendió cuando Estados Unidos se cagaba en los pantalones ante la amenaza Iraní de desestabilizar la región con sus postulados integristas. A la sazón, Irak era el baluarte de occidente para combatir a los pérfidos islamistas. Se les dio gas mostaza, agente VX y todo tipo de armamento que no dudó Hussein en emplear contra los iraníes y, de paso, contra las minorías kurdas. ¿Alguien dijo algo en los 80? Desmantelada la excusa del terrorismo nos queda el petróleo. Todo el mundo sabe que Estados Unidos es plenamente dependiente de Arabia Saudí en cuanto al oro negro y que una potencia con aspiraciones de imperio mundial no puede permitir que otro le dicte su política energética. La solución es hacerse con la segunda reserva de crudo más importante del mundo. Con esto, Estados Unidos ya tendría el poder militar y el energético (el ideológico ya ha cuajado al menos en gran parte de esta nueva Europa de la que me avergüenzo). Pero no es éste el único chiste de la escena mundial: si volvemos a la excusa de las armas de destrucción masiva, ¿por qué no se es consecuente y el club Aznar-Blair-Berlusconi arremete contra Pakistan, India o Korea del Norte? Estos países están regidos por regímenes de dudosa democracia (excepto quizá la India) o más bien nula y poseen unos arsenales nucleares de toma pan y moja. ¿Por qué nadie dice nada cuando Israel no deja de perpetrar actos de terrorismo de Estado? Señores del mundo, lo que solivianta a la sociedad civil es la falta de congruencia de Occidente, supuesto abanderado de las virtudes y el buen hacer. Si hay malos malísimos, que se vaya a por todos y no sólo a por los que tienen petróleo. Y si el petróleo no es la razón que mueve a una cuarto de millón de soldados imberbes, que no amenace la administración Bush a la vieja Europa con que no se les tendrá en cuanta a la hora de repartir el botín. Lo que solivianta a los españoles, señor Aznar, es que España valore más estar en la foto y que se le mencione como aliado antes predicar un espíritu democrático en las relaciones internacionales. Eso dice mucho del carácter español, ese por el cual nos importa más fardar de enchufe y colega guay por muy hijo de puta que éste sea. Habría que ver qué concesiones nos ha hecho Estados Unidos para ayudarnos contra nuestros particulares terroristas... mucho tiene que ser si España se ha bajado los pantalones de esta forma tan pintoresca. Ya está bien de permanecer apáticos ante las contradicciones y las injusticias. Que se marche Saddam, sí, pero si el mundo libre lo acosa a él, que también se haga contra todo enemigo de las libertades allí donde se esconda, ¿o es que la razón de Estado se apropiará de las miles de vidas perdidas en las torres gemelas para perpetrar un plan ya premeditado? Me temo que ésto último ya ha pasado... Ojalá que esa vieja Europa y caduca a ojos de Bush y sus vasallos resurja de sus cenizas y se quite de una vez ese complejo de inferioridad que le entró tras la Segunda Guerra Mundial. No debería tolerar la vieja madre de todos los bastardos que se le recuerde el espíritu solidario de USA con el Plan Marshall. Si quieren que se lo devolvamos, quedémonos en la miseria, pero conservemos al menos algo de dignidad. No a la guerra, no a la inconsecuencia y a la demagogia. No a que nuestros líderes laman las heridas de su mediocridad vendiéndonos a un poder que por mucho que se vista de democracia oculta los peores vicios del imperialismo más fascista. Y terminaré diciendo, tomando las palabras de Xavier Sardá: Si Estados Unidos decidiera no ir a la guerra, ¿lo haría Aznar solo? |
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